Arte y Filosofía

Departamento de Arte y Filosofía

Dirigido por Guillermo Menéndez de Llano

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CREATIVIDAD 18

SOBRE MIGUEL HERNÁNDEZ

A propósito del término “creación”, sobre Miguel Hernández, escribió María Gracia Ifach en la Introducción de Antología (1960):

“El talento excepcional del muchacho pastor, junto a su facilidad creadora, fueron los principales cimientos de su edificio lírico, cuya armazón se asienta sobre una tremenda sensibilidad”.

Y en la poesía del propio Miguel encontramos este término significativamente usado:

“cunde la creación y se derrama

a mi mucha fatiga como un lecho”

(EL SILBO VULNERADO, 1934)

Y en UN RAYO QUE NO CESA, (1934-1935):

“Toda la creación busca pareja”

Sigue en VIENTOS DEL PUEBLO, (1937):

“La agonía de los bueyes

tiene pequeña la cara

la del animal varón

toda la creación agranda”

En A FEDERICO GARCÍA LORCA (1937):

“Muere un poeta y la creación se siente

herida y moribunda en las entrañas”

CANCIONER Y ROMANCERO DE AUSENCIAS, (1938- 1941):

“por haberme enamorado,

corazón sin corazón,

de las cosas, del aliento

sin sombra de la creación.”

CIEGO, (Poemas inéditos 1928-1941):

“Dios ha creado el mundo; tú lo vuelves

a crear a tu imagen.”

Y en HUERTO MIO:

“Paraiso local, creación postrera

si breve de mi casa”

DESPUÉS DE MIGUEL HERNÁNDEZ. UNA REFLEXIÓN

Lo que me sorprende de las veces que encontré el término creación en la edición de este libro sobre Miguel, (Losada, 1960) es lo perfectamente que encaja esta voz en su honda poesía. Hasta el punto de que llego a pensar que el propio relato de la biblia sobre la creación no puede desvincularse de la forma poética en su sentido.

¿CIUDADANOS O CLIENTES?

Con el término creación encontramos una voz que hoy aparece como si se hubiera filtrado en el discurso diario. Es como si se quisiera tratar de algo más que de producción en un anuncio. ¿Quiere recoger hoy la industria, o buscan los empresarios, ese halo de divinidad que históricamente llegaron a encarnar los artistas y que hoy se busca hurtarles a cambio de un sonoro título como profesionales a secas? ¿No estamos ante un significativo cambio sociológico que apunta a nuevas formas de dominio? Seguir los usos del término creación ¿podría darnos algunas pistas expresivas sobre la forma de nuestro tiempo?

Por ejemplo, leo en el Sur de Málaga, el sábado, 25/09/17:

“Creatividad y progreso enlatados….el empresario que revolucionó…la industria conservera”

Aparte de la originalidad de los anuncios publicitarios, ¿podría  ocurrir que con una clara perversión y voluntad de dominio la cuestión de nuestro tiempo fuese ya  la pregunta: “Ciudadanos o Clientes”? ¿No es este un contexto que protagoniza muchas veces con impunidad la política?

DINAMORFISMO FILOSOFICO

Volviendo al tema de Leonardo y su obra La Ultima Cena, por nuestra parte y dentro del Dinamorfismo Filosófico, se prefiere hablar ahora de “dinamismo formativo”.

LEONARDO DINAMORFISTA

Lo que podemos señalar como dinamismo formativo en Leonardo se constata al advertir que las descripciones preparatorias de Leonardo sobre su obra se corresponden de manera dispar con la representación final de los apóstoles de la Última Cena. Como ejemplo puede servirnos alguna relación de personajes: “Uno que estaba bebiendo deja la copa en su sitio y vuelve la cabeza hacia el orador. Otro con dedos encogidos y cejas dejadas se dirige a su vecino”.

Se trata de anotaciones que se encuentran en el Codice Forster  sin que ninguna de las figuras se ejecuten finalmente por Leonardo del modo descrito. Es un aspecto en el que se detiene Frank Zoller en su obra.

Advierto en el proceso artístico un juego de la libertad que conjuga saber con descubrimiento. ¿No comentó Picasso que él encontraba? No estaríamos ante meras ocurrencias ni caprichos sino ante el desvelamiento de lo esencial y el encuentro o la formación del sentido, aunque sea paradógicamente acentuando el sin sentido. Son aspectos que voy recogiendo en la perspectiva del Dinamorfismo en Arte.

HISTORIA DEL MOVIMIENTO

El tema del movimiento tan relevante en La Última Cena nos conduce hasta las dinámicas siluetas de cazadores  en las pinturas de las cavernas consideradas prehistóricas. La representación del movimiento con figuras perdurables y resistentes al cambio debió suponer un enigmático escenario para aquellas comunidades. ¿Es el movimiento una forma a priori de la sensibilidad? Es una tesis que ya expuse. ¿Está ya el paradógico Zenón en el horizonte? Pero en La Última Cena Leonardo busca ya representar el alma del movimiento para explicar su forma. Aunque aquellas figuras de animales  vivientes antes del sacrificio se transforman en La Última Cena para presentar dinámicamente al Hijo del Hombre como víctima de otro sacrificio nuevo y esperanzador al superar la traición. Aquí, la palabra es el sonido que da sentido al movimiento. ¿Es el Guernica la desintegración de la palabra con el explosivo grito? ¿Sigue el misterio cruzando la historia al ocultar su sentido? ¿Lo tiene?  ¿Hemos de dárselo?

UNA CRÓNICA PERSONAL

Al detenerme en este análisis de La Ultima Cena a la que llegué por el hilo del platonismo, advierto se trata de un icono que cruza mi biografía con distintos valores. Creo recordar que esta obra en una reproducción plateada y con metálico relieve presidía el clásico comedor que tenían mis padres. Pero en algún momento se prescindió de su presencia y desapareció no sé de qué manera. Los aires de modernidad que iban entrando en lo que todavía consideraba mi casa transformaban sus paredes con más tolerancia por parte de mi madre ya viuda que acierto por nuestra parte. ¡Tiempos nuevos y difíciles! Pero intensos. Lo cierto es que en algún momento decidí incorporar el recuerdo de aquella escena a mi universo plástico con una tinta sobre papel y unas figuras que de una forma muy ácrata pretendían evocar una estética románica. En realidad, el románico siempre me había emocionado de un modo especial, pero aquello era como el juego de un niño que rompe un juguete para descubrir su misterio. Una de mis hermanas en Madrid enmarcó aquella pintura para presidir su solemne comedor familiar. Pero a mis formas contestarías también les alcanza el juicio de la historia y el mío propio. Todo fluye.

GUILLERMO MENÉNDEZ DE LLANO MENÉNDEZ

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación

Jefe del Departamento de Arte y Filosofía

ASOCIACIÓN DE LAS ARTES VISUALES DE ASTURIAS


 

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CREATIVIDAD 17

Guillermo Menéndez de Llano Menéndez

UNAVOZ EN NUESTRO TIEMPO

Que del término “creación” se sirvan los historiadores del Arte, puede constatarse en la obra sobre Leonardo de Frank Zöller (2007) cuando escribe:

“El dibujo de Leonardo no solo prueba la creciente importancia del estudio directo de la naturaleza a lo largo del siglo XV, sino que pone también de manifiesto la voluntad del artista de someter los objetos del mundo real a su capricho creador”, (pág. 13).

“…Y también dentro de sus atribuciones como artista de la corte cabe imaginar la creación de su obra más famosa de aquel período: La Última Cena”, (pág. 122).

(Recordemos que La Última Cena fue completada por Leonardo entre 1495 y 1497 en el refectorio del monasterio de Santa María della Grazie.)

En otros momentos sigue Frank Zöller:

Entre los primeros en hablar de La Última Cena “se encuentra el matemático Luca Pacioli, amigo de Leonardo quien siguió el proceso de creación del mural”;

“Al parecer, durante la creación del mural, esta figura fue desechada”, (pág. 133);

“Leonardo se esforzó durante el proceso de creación del mural en obtener una mayor variedad de tipos…”,  (pág. 134);

“La afinidad de la expresión fisiológica entre la constitución del propio cuerpo y el proceso creativo del pintor conduce….”, (pág. 135).

¿UNA ELÍPTICA EN LA ÚLTIMA CENA?

De una forma demasiado rápida o breve escribe también Frank Zöller que “como otros artistas florentinos antes que él, Leonardo presenta La Última Cena en un espacio similar a un escenario siguiendo las reglas de la perspectiva central. Las líneas de perspectiva convergen en la cabeza de Cristo, con lo que así se subraya la centralidad del Redentor…”, (pág. 122).

Detengámonos en las descripciones de esa composición, porque lo cierto es que la cabeza de Cristo se desplaza del foco de la perspectiva central referido al infinito y claramente indicado por la composición arquitectónica del escenario constituyendo Jesús con el posicionamiento de su cara otra nueva centralidad para la atención cuando nuestra mirada se dirija a su rostro al interrogarle como hacen los sorprendidos apóstoles. Se trata de una mirada hacia una figura que ya no se ubica en el centro cósmico, aunque sea el centro de la palabra que dinamiza la escena. ¿Se trata de dos focos que apuntan ya a una elipse en la dinámica del universo? (Recordemos que la excentricidad es un parámetro  que nos indica lo poco o mucho que la elipse se aparta de ser una circunferencia). Aunque la perspectiva de un modelo heliocéntrico del universo tampoco me parece sin evocar por Leonardo en su Última Cena.

Rafael Alberti en A la pintura (1953) parece señalar esta concepción de Leonardo cuando escribe de él poéticamente:

“como una matemática radiante

y elíptico en la araña de su vista”

Sin olvidarnos de Copérnico o de Kepler,  hagamos una breve referencia a la historia del infinito como noción que también es relevante en el cuadro de Leonardo.

HISTORIA DEL INFINITO

Los artistas del Renacimiento, gracias a la recuperación de los conocimientos matemáticos de los griegos, abrieron un camino nuevo a las matemáticas. Fue en el escenario de la geometría donde estos artistas desempeñaron una labor destacada, en especial los pintores. Se trata de un escenario en el que el concepto geométrico del infinito estaría presente.

El artista del renacimiento pudo ponerse en un escenario tridimensional al no verse ya sometido por restricciones institucionales. Para ello empezó a desarrollar técnicas de dibujo y pintura que permitieron al observador tener una sensación de profundidad espacial. Estos artistas situaron el infinito en el plano de las representaciones. Efectivamente, en los cuadros de pintores y planos de arquitectos del siglo XV aparece un punto denominado punto de fuga central, dando nacimiento a lo que se llamó perspectiva central. Dicho punto en el que concurren rectas paralelas pudo ser calificado como un punto de infinito actual. La idea de utilizar un punto del infinito se debe a Johannes Kepler (1571-1630) que buscaba una teoría unificada de cónicas.

Es en este contexto donde debemos ubicar la intención de Leonardo en la representación de su Última Cena, y que me parece no es advertida en los comentarios antes recogidos de Frank Zöller en su obra (2007), como señalé.

MENCIÓN DE KEPLER

Recordemos que un trabajo importante de Kepler fue la revisión de los esquemas cosmológicos conocidos a partir de observaciones acumuladas por Brahe, labor que desembocó en la publicación, en 1609, de la Nueva astronomía, la obra que contenía las dos primeras leyes llamadas de Kepler, relativas a la elipticidad de las órbitas y a la igualdad de las áreas barridas, en tiempos iguales, por los radios vectores que unen los planetas con el Sol.

Culminó su obra durante su estancia en Linz, en donde enunció la tercera de sus leyes, que relaciona numéricamente los períodos de revolución de los planetas con sus distancias medias al Sol; la publicó en 1619 en Sobre la armonía del mundo, como una más de las armonías de la naturaleza, cuyo secreto creyó haber conseguido desvelar merced a una peculiar síntesis entre astronomía, música y  geometría

LA LLAMADA REVOLUCIÓN COPERNICANA

Nicolás Copérnico (1473-1543) formuló la teoría heliocéntrica del sistema solar, que había sido concebida en primera instancia por Aristarco de Samos. Su libro Sobre las revoluciones de las esferas celestes se considera punto inicial de la astronomía moderna, y una pieza clave en la que se llamó la Revolución científica  en la época del Renacimiento. Copérnico pasó cerca de veinticinco años trabajando en el desarrollo de su modelo heliocéntrico del universo; Aunque en aquella época resultó difícil lo aceptasen. No publicó su obra en la que defendía el heliocentrismo hasta 1543, año de su fallecimiento;

LEONARDO

Estamos con Leonardo de Vinci ante una conciencia que capta el nuevo mapa del universo abierto por la ciencia y que busca darle forma al nuevo tiempo con originales síntesis del arte que también acogen el significado del pasado histórico de la humanidad recuperando filosóficamente su significado. ¿Es su lección?

Tampoco nos olvidemos de Giordano Bruno.

GUILLERMO MENÉNDEZ DE LLANO MENÉNDEZ

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación

Es Jefe del Departamento de ARTE Y FILOSOFÍA

ASOCIACIÓN DE LAS ARTES VISUALES DE ASTURIAS

 

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CREATIVIDAD-16. UN TEMA DE NUESTRO TIEMPO

Advierto que el término “creación”  sirve todavía para los estudiosos del arte en sus análisis. Por ejemplo, sobre Leonardo da Vinci, Christian Gálvez escribe:

“su mente era una olla a presión en cuanto a creatividad se refiere”. (2017, pág. 85).

Ahora, dirijo la mirada a los pies de las figuras que Leonardo pintó en su Última cena para advertir que su representación puede expresar un contraste significativo en el relato de este momento. Recordemos que la Última Cena fue ejecutada por Leonardo da Vinci entre 1495 y 1497.

EL LAVATORIO DE LOS PIES

Vimos que el evangelista Juan no recoge lo que en otros evangelios se llama conversión del pan y del vino; pero es muy llamativo que la última cena se inicie en su versión con el lavatorio de los pies -aunque otros evangelistas no se refieran a esto-  cuando al apelar Jesús a la búsqueda de la unidad señala que para llegar al  principio del todo es imprescindible reconocer lo que podría considerarse último. Los pies se ofrecen como el símbolo de esa ultimidad que ha de reconocerse en su “humildad” para acceder a la unidad y al principio de todo o infinito, y para lo que se requiere un cambio de atitud. Los pies serían la base de ese templo que parece el cuerpo elevándose hacia el infinito desde nuestro suelo. Aunque pienso que el reconocimiento del propio cuerpo más que como templo del espíritu ya es la misma forma del espíritu en la nueva perspectiva que se abre: “El Verbo se hizo carne”.

ENIGMÁTICO NUDO

Se ha señalado que el nudo en la esquina derecha del mantel tendría un sentido oculto, y que su mensaje cifrado significaría, por ejemplo, que hay una mujer sentada en la mesa. En el lado izquierdo del mantel podría verse también otro nudo. Ahora, propongo una lectura diferenciada sobre el sentido de estos nudos del mantel que Leonardo pintó colgando como indicadores del suelo para los pies:

La especificidad del espacio humano podría estar descubierta por ese nudo del mantel que pende en la esquina de la mesa para hablarnos del “peso” justamente como una tendencia hacia el suelo cuya superación al elevarse consigue el cuerpo desde y con los pies. Y es  que para reconocer el sentido de las cosas con la unidad sería preciso valorar lo último como lo primero. Esta actitud señalada de mutua atención quedaría abierta por el amor. ¿No reconocemos aquí un eco de Platón? Pero también se puede presentir la física de Aristóteles o la revolución copernicana.

Leonardo comprendió el relevante evangelio de Juan al pintar los pies de sus figuras, aunque tengamos que lamentar los daños sufridos  en su integridad: Varias inundaciones acaecidas en Milán contribuyeron al deterioro de la obra. También hubo la incorporación de una puerta en 1652 que cercenó los pies de varios personajes del mural. En 1797 un ejército francés utilizó la sala como establo deteriorando la pintura aún más.

Seleccionaré algún fragmento del evangelista Juan sobre este lavatorio:

“Sabiendo Jesús …que de Dios salió y a Dios iba, se levantó de la mesa…Luego, echó agua en un barreño y comenzó a lavar los pies de sus discípulos…Después…les dijo…si me habéis conocido a mí, conocéis también a mi Padre. Y desde ahora lo conocéis y lo veis…Vosotros estáis ya limpios por la palabra que os he dicho…Que todos…sean perfectos en la unidad…”

Tomemos nota también de algunos hechos significativos de la época:

-Recuperación de textos antiguos y los pensamientos de Platón (alrededor de 1463), traducidos por Marsilio Ficinio.

-Creación de la Inquisición en 1478

-Descubrimiento de América en 1492

-Copérnico escribe De revolutionibus orbium coelestium.

-Vinci. Primera etapa en Milan (1482-1499). Segunda etapa en Milán (1506-1513).

LEONARDO DINAMORFISTA

Si el Leonardo científico analiza los movimientos del agua, también utilizaba estas observaciones para realizar sus bocetos y crea, por ejemplo, las ondas de los mechones del pelo aplicando el movimiento del fluido a la oscilación del cabello. Se advirtió que  el movimiento dinámico de la superficie en el agua se parece al cabello en Leonardo. Haré otra observación:

La dinámica de la estructura compositiva del la  última cena ¿no es la de un remolino que se abre y se cierra desde el foco de la perspectiva a la altura de la cabeza central de Jesús? Las propias figuras de los apóstoles ¿no se agrupan en sus movimientos como si fueran empujadas por el dinamismo  de este movimiento circular de un remolino en el agua? ¿No es el remolino una metáfora del llamamiento a la unidad al tiempo que genera ondas expansivas de su voz? ¿No hay también algo de espejo en la forma de esta dinámica? La forma especular ya se advirtió en las figuras de Juan y de Jesús. Pero hasta cierto punto podemos ampliarla a la escena de todo el apostolado:

El grupo de la izquierda hacia el que Jesús vuelve en un momento la cabeza, se acerca a su figura, al tiempo que el primer conjunto de su derecha se abre al otro lado distanciándose del centro. También se advierte que empuja en un sentido contrario el grupo de tres apóstoles que figura en el extremo de la izquierda, mientras retorna en atención a la figura central de Jesús el que se ubica en el extremo de su derecha. Los cuerpos parecen distribuidos por la fuerza expansiva de un remolino que tal vez podamos reconocer con el dibujo de una espiral a partir del centro de la perspectiva.

CREATIVIDAD. VOZ DE NUESTRO TIEMPO

Que la creatividad sigue siendo una voz en nuestro tiempo no dejo de constatarlo: Recientemente, pude comprobarlo en la lectura del XI Semanal cuando publica:

“La creatividad ha sido la respuesta de Lisboa a la recesión”.

Un término que se puede advertir hasta en anuncios publicitarios, en una camioneta que cruza…

GUILLERMO MENÉNDEZ DE LLANO MENÉNDEZ

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación

Es Jefe del Departamento de Arte y Filosofía

ASOCIACIÓN DE LAS ARTES VISUALES DE ASTURIAS

 

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CREATIVIDAD 15. TEMA DE NUESTRO TIEMPO

INFINITO Y CREATIVIDAD

Sigo indagando la noción de creatividad  como tema actual, y me sorprende la frecuencia con la que aparece todavía una voz que en mi tesis doctoral ya señalé había constituido nuestro tiempo. Y es que en una edición especial de National Geographic sobre el infinito encontré recientemente un texto introductorio diciendo: “No es de extrañar…que el infinito haya sido, sea y siga siendo tema de reflexión…la idea de infinito…es una fuente de creatividad…Podemos …seguir el rastro del infinito en las mentes de los mayores pensadores de todas las culturas…en una aventura no exenta de peligros…” Es una buena advertencia; pero lo cierto es que con esta perspectiva del infinito quedamos completamente centrados en la Última Cena pintada por Leonardo cuyo estudio seguiremos al enlazarla con el platonismo.

LEONARDO DE VINCI. PLATONISMO

Habíamos reconocido por parte de Leonardo de Vinci una muy significativa referencia al relato del evangelista Juan sobre la Última Cena, a la vez que resultaba  patente el platonismo de su pintura. Estamos ante una actitud muy comprometida con  el propio tiempo y con la filosofía por parte del artista Leonardo. Pero ahora, comentaré la supuesta  paradoja que se da en el pensamiento platónico con relación al arte remitiéndome al ya citado artículo de Cassirer revisado por Jose Jimenez en su traducción, (Revista de Occidente, Abril, 2017)

ARTE Y PLATONISMO

Le parece a Cassirer en un primer paso que la teoría platónica de las ideas originariamente no le concedía ningún espacio a una estética autónoma, a una ciencia del arte por estar el arte fijado a las apariencias sensibles de las cosas, acerca de las cuales no hay ningún saber riguroso. Lo paradójico es que no hubo “ninguna doctrina filosófica que haya sido punto de partida de desarrollos estéticos tan intensa…como lo ha sido este sistema que al mismo tiempo le niega a la estética un ser propio y autónomo” Y añade Cassirer que “fundamentalmente toda estética sistemática que ha irrumpido en la historia de la filosofía ha sido y sigue siendo platonismo.” No solo los teóricos del arte, sino los grandes artistas serían testigos de esta continuidad que ha pervivido durante siglos. Recuerda que el platonismo también acreditó la misma fuerza en la historia de la ciencia. Aunque advierte que el desarrollo que experimenta el pensamiento platónico limitado a la teoría general del arte y al arte se configuran de un modo mucho más difícil y complejo “Y es que aquí hay…un juego de oposiciones entre la atracción y la repugnancia espiritual. En tanto que el arte busca fundarse en el platonismo, siempre se ve obligado a intentar liberarse de su esfera de fascinación. Y es que precisamente el concepto de forma de la filosofía platónica….expone a la propia filosofía platónica a su destino. A saber, abolir su concepto de forma, al tratar de generalizarlo y tratar de hacerlo comprensible”.

Podemos centrarnos con esta perspectiva en la pintura de Leonardo.

¿EVOCACIÓN DE EGIPTO?

Respecto a la estratégica representación del evangelista Juan en la pintura de Leonardo ya señalé me parecía que su inclinada posición evoca el dinamismo de una curva en la composición formal del cuadro, pero añadiré alguna observación: Que los cuatro grupos  de los doce apóstoles (4x3=12) forman con el número cuatro la misma cantidad que tienen las caras triangulares de una pirámide de cuatro lados.

También advierto que Jesús es un centro dinámico  cuando las líneas de atención convergen y se expanden con él. Distingo entre dinámica de la perspectivadinámica de la atención. En otro momento desarrollaré este punto.

El centro de la pintura, ocupado triangularmente por la figura de Jesús, evoca el despliegue  de otros cuatro triángulos  que cumplen los cuerpos agrupados de los doce apóstoles ¿Podríamos construir así una pirámide? El triángulo central que forma la figura de Jesús se presenta como una dinámica inicial del infinito al estar el punto de fuga situado a la altura del su cabeza. ¿No es trina la divinidad para el catolicismo? ¿Es el universo una expansión de la divinidad creadora? Advierto que en esta pintura también aparece la naturaleza representada.

¿Estamos con esta pintura de Leonardo ante la representación de la divinidad expresada por Juan al principio de su texto: “El Verbo se hizo carne”? Este sería el mensaje de un evangelio que de forma original ya había iniciado su relato diciendo “En el principio fue el Verbo”. Pero esta expresión nos llevaría también al inicio mismo de la tradición del antiguo Egipto. Parece como si esta fuera la línea explicita que desarrolla el evangelista Juan. Un camino que también buscó Platón ¿Nos sorprenderá que lo siga Leonardo? ¿Está sugiriendo también Leonardo  una lectura del sentido de la pirámide en Egipto? Podría ser.

NUESTRO TIEMPO

Quisiera aprovechar esta ocasión para comentar alguna idea que me vino con relación a lo de “El Verbo se hizo carne” como un despliegue de la encontrada también en el antiguo Egipto: “En el principio fue el Verbo”. Estaríamos ante algo esencial y original del cristianismo. Pero  me da la impresión de que lo que aquí se ofrece es en realidad una clave interpretativa de la historia universal y del universo, y que lo que sucede en la última cena sería la toma de conciencia explícita de una perspectiva nueva y su declaración. Es una cuestión abierta que requerirá por nuestra parte un mayor detenimiento. El relato del evangelista Juan está cargado de una importante riqueza simbólica. No es casual que Leonardo lo haya escogido. Su síntesis entre religión, filosofía y arte es modélico ejemplo de vivo hermanamiento entre tradición y creatividad.

Me pregunto también que si no le habrá llegado al catolicismo el momento de ensanchar su perspectiva. ¿Ecumenismo? ¿Hoy, no sería esto una necesidad de todos? ¿Comunicacionismo?

Guillermo Menéndez de Llano Menéndez

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación

Jefe del Departamento de Arte y filosofía

En Asociación de las Artes Visuales de Asturias

 

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CREATIVIDAD 14. UN TEMA DE NUESTRO TIEMPO

No dejo de constatar que la creatividad es un tema de nuestro tiempo. Recientemente escuchaba a la directora del acelerador de partículas en el Laboratorio Europeo señalar que la creatividad figuraba entre las notas características de las investigaciones sobre la composición de la materia antes del Big Bang.

ARTE Y FILOSOFÍA

Pero según el anuncio que hice voy a centrarme en cuestiones de arte y filosofía desde la perspectiva platónica según el análisis de Cassirer publicado en la Revista de Occidente. (Abril, 2017)

Señala Cassirer que con Platón todos los problemas que, hasta entonces, había afrontado la filosofía griega, adquirieron con él  otra posición con respecto a la cual los presocráticos se ven configurados por cierta arcaica sencillez. Y es que con Platón el pensamiento llega a ser dialéctico. “Y esta dialéctica objetiva de los conceptos se remite en el espíritu de Platón a una subjetiva”.

En Platón, la metodología general del conocimiento se muestra como unidad de opuestos. Su principal aportación “consiste en un perfecto equilibrio intelectual que se establece entre la función de diferenciar y la de unir”. Se trata del puro ver que aspira a la suprema viveza del pensamiento transmitido. Estaríamos así ante un postulado del conocimiento filosófico.

El cortar según la forma no tiene en Platón otra meta que hacer que retornen los momentos diferenciados a una forma unificada.  “Así se va constituyendo el sentido y la unidad del logos mismo”. Advierte Cassirer que el concepto puramente enciclopédico de la filosofía como una teoría de la totalidad del mundo construida a partir de la teoría de sus partes singulares, es un concepto ajeno a Platón.

LA COPA NO PUESTA EN LA ÚLTIMA CENA

Ahora, volvamos nuevamente a la pintura de Leonardo:

En este contexto teórico que vamos recogiendo sobre Platón ¿no veremos una significativa intención de Leonardo al hacernos ver en su pintura lo que no está pintado materialmente? Ver no sería aquí una sensación en sentido estricto. Que la figura de la copa se hurte a la experiencia sensible buscaría conferirle un significado específico y no reducible escuetamente al del mundo empírico sin ser extraño al mismo, cuando la copa, aunque no se vea, ya se ha visto. El protagonismo de la memoria en el conocimiento se hace explícita.

Se ha dicho de la Última Cena que Leonardo toma como referente el texto del evangelista Juan, pero esto no es incuestionable. Hagamos un breve repaso al relato de los cuatro evangelios sobre este momento. ¿Señala Juan que no había copas en esta cena? Que no se refiera a algo, no significa negar su existencia, aunque podría suponerse que lo omite por no considerarlo relevante. ¿Qué fue lo significativo para Juan? ¿Ofrece Leonardo la clave?

EN MATEO: Durante la cena Jesús tomó un pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo “Tomad y comed. Este es mi cuerpo”. Y tomando un cáliz, dio gracias y se lo dio diciendo “Bebez todos de él, que ésta es mi sangre del nuevo testamento”.

A pie de página, se añade una nota indicando que Jesús cambia el pan en su Sagrado Cuerpo, de manera real y no simbólica. Pero yo no veo en el relato que el texto evangélico hable de cambio como si el salvador fuese un mago. Lo que entiendo es que Jesús presenta el pan y el vino, al ofrecerlos, como su propio cuerpo para señalar ese momento como el inicio de otro tiempo en una historia que escapa a una historia mágica. Pero algunos intérpretes no parecen librase ellos mismos del pensamiento mágico haciendo así una tergiversación. Pienso que con sus palabras, Jesús señala una perspectiva profunda. En este contexto, advertiremos en la pintura de Leonardo una especial sagacidad.

MARCOS: “mientras comían, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio, diciendo: “Tomad, este es mi Cuerpo”. Tomando luego un cáliz dio gracias, se lo dio a ellos y bebieron de él todos y les dijo: “Esta es mi sangre de la alianza, que va a ser derramada por muchos”.

LUCAS: A la hora determinada se puso a la mesa con sus discípulos….…… tomando una copa dio gracias y dijo “Tomad y distribuid esto entre vosotros…Luego, tomó pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: “Este es mi cuerpo, que por vosotros es entregado: Haced esto en recuerdo mío. Y de la misma manera el cáliz, después de la cena, diciendo: “Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, la que es derramada por vosotros.

El comentarista señala que Jesús hace por primera vez el milagro de la transustancialización. Y añade que así instituye el sacramento de la Eucaristía.

JUAN. UN DIFERENCIADO RELATO

Pero en el evangelista Juan no aparece ninguna referencia a ese pan ni a ese vino, supuestamente transfigurado por Jesús en su propio cuerpo y sangre instituyendo un sacramento de la eucaristía. Esta omisión de Juan en su evangelio no sería explicable si fuese aceptable la interpretación que hacen los determinados por un pensamiento mágico. Es cierto que no recoger ese momento no supone negarlo como un hecho ocurrido, aunque es obvio que no pareció relevante relatarlo. Es este hecho el que reclamaría otra interpretación de esa última cena. Los cuatro textos del evangelio pueden verse como cuatro sarmientos de una vid sin que impliquen la escisión de su vida.

Adelantaré sobre la pintura de Leonardo que en su última cena tampoco se niega la presencia de copas o de algún cáliz, ya que como he sugerido, Leonardo haría del momento una lectura especialmente profunda  en el contexto de la teoría platónica sobre la memoria.

¿PLATÓN O ARISTÓTELES?

Tampoco puede pasarnos desapercibido que la teoría de la transustancialización es aristotélica. Y que, por ejemplo, Lutero desechó el dogma de la transustanciación, por considerarlo una sofisticada especulación. Y el artista Leonardo ¿no es platónico? A propósito de la creatividad, encuentro en La Última Cena un nudo de cuestiones centrales para nuestra cultura.

Guillermo Menéndez de Llano Menéndez. Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación

Es Jefe del Departamento de Arte y Filosofía en Asociación de la Artes Visuales de Asturias

 
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