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CREATIVIDAD  23. UN TEMA DE NUESTRO TIEMPO


Cuando Picasso pinta el Guernica el tema de Europa se puede advertir en el centro  de sus secuencias. Tomaremos nota de  algunas investigaciones que ya se hacían sobre esta figura a partir de Creta, porque precisamente allí encontraremos representada una imagen  que me  parece una forma especular del toro que protagoniza el Guernica.


TAUROCATAPSIA

El descubrimiento de los mitos griegos en la obra de Charles Kingsley señaló el primer encuentro  de Arthur Evans con el rey Minos. Supuso que al ser Creta punto de navegación entre el norte de África, el Próximo Oriente, el Egeo y el Mediterráneo podrían corroborase allí algunos textos de Homero.

Llegó Evans a Creta por primera vez en 1894 visitando el enclave de Cnoso que le impresionó profundamente. Se trataba del centro en torno al que giraban las leyendas de la Grecia antigua.  En la primera campaña de excavaciones que hizo ya descubrió allí el relieve de una cabeza de toro pintada. También suscitó mucho interés sobre la civilización minoica la aparición repetida de imágenes iconográficas que reflejan una práctica de carácter ritual y atlético conocida como “taurocatapsia” consistente en la realización de saltos y acrobacias por parte de un grupo de jóvenes frente a un toro. En el sello de un anillo de oro procedente de Arcanes se advierte la característica pose del acróbata con las manos apoyadas sobre el lomo del animal en la mitad del salto.


LABERINTO Y MINOTAURO

Evans remitió en abril de 1900 un informe al Times dando cuenta del descubrimiento de un palacio donde habría descubierto el laberinto, el enclave donde estuvo encerrado el minotauro según el relato de Pausanias (1. 27.10), el reino de Minos citado por Homero (Odisea, XIX, 17 por8). Y Evans se esforzó en terminar con la idea del Minos despótico transmitído por la tradición ática arcaica y clásica a través del mito de Teseo y el minotauro. Según Evans, el chauvinismo ateniense había convertido el palacio de una larga lista de grandes gobernantes en la guarida de un ogro.

Sugirió que Cnoso fue la sede de un extenso imperio marítimo (la talasocracia minoica) que dominaría sobre buena parte del Egeo.

Con sus investigaciones, Evans convirtió la civilización minoica en algo familiar y entendida como la cuna de la civilización europea.


LA RELIGION MINOICA

Los fundamentos de la religión minóica  parecen estar basados en creencias sobre el más allá que se manifestaron mucho antes de que los habitantes de Creta fueran lo suficientemente sofisticados como para construir sus palacios. En el Minoico antiguo II los rituales realizados en las tumbas iban más allá de los propios ritos funerarios. Se construyeron espacios en las cámaras funerarias para albergar instrumentales de culto. Los rituales se hicieron más comunales, y el culto mucho más complejo que la simple deposición de los restos de un individuo según destacan los materiales asociados como animales. En especial representando toros. Estos objetos introducen temas e imágenes que irán siendo recurrentes. Serpientes, toros y hachas de dos filos aparecen como símbolos de la fertilidad  y la regeneración.


SANTURARIOS EN LO ALTO

A comienzos del Minoico, en torno al  2.100 a.C. se hallan indicios de que los minoicos establecieron santuarios en sitios naturales. Entre ellos se encuentran los santuarios de altura. Entre las figurillas más características están las de terracota de animales, por ejemplo, toros domésticos. Se considera improbable que los sacrificios sangrientos formaran parte de los rituales. En el periodo neopalacial el número de los santuarios de altura se reduce. Se piensa que en este momento las élites se apropiaron de las prácticas religiosas de los santuarios de altura para afirmar su propia posición de poder. Probablemente el objeto de adoración era una divinidad femenina que dominaba la naturaleza. Hay representaciones en las que la diosa está sentada en un trono o de pie flanqueada por animales como el toro.


SANTUARIOS EN CUEVA

Aquí sí se sacrificaron animales y se cocinaron para realizar banquetes rituales. En el llamado santuario de Anemospilia (Arcanes) se halla un cuerpo junto a un vaso de tipo Kamarés ornamentado con la figura de un toro en relieve. La apropiación de los santuarios en cueva por parte de los palacios nunca fue tan fuerte como la de los enclaves elevados donde hay ausencia de sacrificios animales, habituales en las cuevas.


EL CULTO DE LOS PALACIOS

En el interior de los palacios, el espacio central que ocupaba la religión en la vida de los minoicos se ve reflejada hasta en la estructura del propio edificio. En algunas criptas con pilares se hicieron sacrificios animales, lo que permite enlazar las hachas y los ritones en forma de cabeza de toro también hallados en ella. Las habitaciones de culto de los palacios miran hacia el patio central. Se ha dicho que el patio central era el lugar en que celebraban las ceremonias del salto de toros representada en frescos y anillos minoicos. En todo caso, se ha sostenido que el sacrificio del toro, el acto final de esa ceremonia ocurriría en el patio central.

El toro es claramente un animal que ocupa un espacio prominente en la sociedad minoica. La ceremonia del salto se consideró que formaba parte de una iniciación ritual en la que adolescentes – hombres y mujeres- realizaban brincos sobre toros a la carrera. “Aquí la fuerza divina se experimentaba de un modo muy personal”,  señaló Susan Lupack-Macquarie University.


¿ALGO MÁS QUE ACROBACIA?  DINAMORFISMO

Cuando el acróbata de Creta salta sobre el toro al embestir dibuja con el animal una curvatura dialéctica como unión de contrarios. Lo recogen las representaciones mediante el esquema dinámico de una espiral. Sería una figuración ceremonial del infinito y por ello de la divinidad. Esta misma dinámica unión de contrarios mediante la conjugación de la figura humana y del toro es lo que con nueva evocación de la divinidad expresarían el minotauro y el laberinto. El estilo dinámico de estas representaciones tampoco podrá ausentarse de la figura de Europa.

El Dinamorfismo reconoce aquí históricos antecedentes de su perspectiva.


Por Guillermo Menéndez de Llano Menéndez

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación

Es Jefe del Departamento de Arte y Filosofía en la Asociación de las Artes Visuales de Asturias

 

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