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CREATIVIDAD 17

Guillermo Menéndez de Llano Menéndez

UNAVOZ EN NUESTRO TIEMPO

Que del término “creación” se sirvan los historiadores del Arte, puede constatarse en la obra sobre Leonardo de Frank Zöller (2007) cuando escribe:

“El dibujo de Leonardo no solo prueba la creciente importancia del estudio directo de la naturaleza a lo largo del siglo XV, sino que pone también de manifiesto la voluntad del artista de someter los objetos del mundo real a su capricho creador”, (pág. 13).

“…Y también dentro de sus atribuciones como artista de la corte cabe imaginar la creación de su obra más famosa de aquel período: La Última Cena”, (pág. 122).

(Recordemos que La Última Cena fue completada por Leonardo entre 1495 y 1497 en el refectorio del monasterio de Santa María della Grazie.)

En otros momentos sigue Frank Zöller:

Entre los primeros en hablar de La Última Cena “se encuentra el matemático Luca Pacioli, amigo de Leonardo quien siguió el proceso de creación del mural”;

“Al parecer, durante la creación del mural, esta figura fue desechada”, (pág. 133);

“Leonardo se esforzó durante el proceso de creación del mural en obtener una mayor variedad de tipos…”,  (pág. 134);

“La afinidad de la expresión fisiológica entre la constitución del propio cuerpo y el proceso creativo del pintor conduce….”, (pág. 135).

¿UNA ELÍPTICA EN LA ÚLTIMA CENA?

De una forma demasiado rápida o breve escribe también Frank Zöller que “como otros artistas florentinos antes que él, Leonardo presenta La Última Cena en un espacio similar a un escenario siguiendo las reglas de la perspectiva central. Las líneas de perspectiva convergen en la cabeza de Cristo, con lo que así se subraya la centralidad del Redentor…”, (pág. 122).

Detengámonos en las descripciones de esa composición, porque lo cierto es que la cabeza de Cristo se desplaza del foco de la perspectiva central referido al infinito y claramente indicado por la composición arquitectónica del escenario constituyendo Jesús con el posicionamiento de su cara otra nueva centralidad para la atención cuando nuestra mirada se dirija a su rostro al interrogarle como hacen los sorprendidos apóstoles. Se trata de una mirada hacia una figura que ya no se ubica en el centro cósmico, aunque sea el centro de la palabra que dinamiza la escena. ¿Se trata de dos focos que apuntan ya a una elipse en la dinámica del universo? (Recordemos que la excentricidad es un parámetro  que nos indica lo poco o mucho que la elipse se aparta de ser una circunferencia). Aunque la perspectiva de un modelo heliocéntrico del universo tampoco me parece sin evocar por Leonardo en su Última Cena.

Rafael Alberti en A la pintura (1953) parece señalar esta concepción de Leonardo cuando escribe de él poéticamente:

“como una matemática radiante

y elíptico en la araña de su vista”

Sin olvidarnos de Copérnico o de Kepler,  hagamos una breve referencia a la historia del infinito como noción que también es relevante en el cuadro de Leonardo.

HISTORIA DEL INFINITO

Los artistas del Renacimiento, gracias a la recuperación de los conocimientos matemáticos de los griegos, abrieron un camino nuevo a las matemáticas. Fue en el escenario de la geometría donde estos artistas desempeñaron una labor destacada, en especial los pintores. Se trata de un escenario en el que el concepto geométrico del infinito estaría presente.

El artista del renacimiento pudo ponerse en un escenario tridimensional al no verse ya sometido por restricciones institucionales. Para ello empezó a desarrollar técnicas de dibujo y pintura que permitieron al observador tener una sensación de profundidad espacial. Estos artistas situaron el infinito en el plano de las representaciones. Efectivamente, en los cuadros de pintores y planos de arquitectos del siglo XV aparece un punto denominado punto de fuga central, dando nacimiento a lo que se llamó perspectiva central. Dicho punto en el que concurren rectas paralelas pudo ser calificado como un punto de infinito actual. La idea de utilizar un punto del infinito se debe a Johannes Kepler (1571-1630) que buscaba una teoría unificada de cónicas.

Es en este contexto donde debemos ubicar la intención de Leonardo en la representación de su Última Cena, y que me parece no es advertida en los comentarios antes recogidos de Frank Zöller en su obra (2007), como señalé.

MENCIÓN DE KEPLER

Recordemos que un trabajo importante de Kepler fue la revisión de los esquemas cosmológicos conocidos a partir de observaciones acumuladas por Brahe, labor que desembocó en la publicación, en 1609, de la Nueva astronomía, la obra que contenía las dos primeras leyes llamadas de Kepler, relativas a la elipticidad de las órbitas y a la igualdad de las áreas barridas, en tiempos iguales, por los radios vectores que unen los planetas con el Sol.

Culminó su obra durante su estancia en Linz, en donde enunció la tercera de sus leyes, que relaciona numéricamente los períodos de revolución de los planetas con sus distancias medias al Sol; la publicó en 1619 en Sobre la armonía del mundo, como una más de las armonías de la naturaleza, cuyo secreto creyó haber conseguido desvelar merced a una peculiar síntesis entre astronomía, música y  geometría

LA LLAMADA REVOLUCIÓN COPERNICANA

Nicolás Copérnico (1473-1543) formuló la teoría heliocéntrica del sistema solar, que había sido concebida en primera instancia por Aristarco de Samos. Su libro Sobre las revoluciones de las esferas celestes se considera punto inicial de la astronomía moderna, y una pieza clave en la que se llamó la Revolución científica  en la época del Renacimiento. Copérnico pasó cerca de veinticinco años trabajando en el desarrollo de su modelo heliocéntrico del universo; Aunque en aquella época resultó difícil lo aceptasen. No publicó su obra en la que defendía el heliocentrismo hasta 1543, año de su fallecimiento;

LEONARDO

Estamos con Leonardo de Vinci ante una conciencia que capta el nuevo mapa del universo abierto por la ciencia y que busca darle forma al nuevo tiempo con originales síntesis del arte que también acogen el significado del pasado histórico de la humanidad recuperando filosóficamente su significado. ¿Es su lección?

Tampoco nos olvidemos de Giordano Bruno.

GUILLERMO MENÉNDEZ DE LLANO MENÉNDEZ

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación

Es Jefe del Departamento de ARTE Y FILOSOFÍA

ASOCIACIÓN DE LAS ARTES VISUALES DE ASTURIAS

 

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