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CREATIVIDAD- 8. UN TEMA DENUESTRO TIEMPO

INSPIRACIÓN

En  ”Creatividad. Tema de nuestro tiempo”, fueron apareciendo apuntes históricos sobre la inspiración en Grecia, y después del fallecimiento de Fidel Castro en Cuba, me sorprendió escucharle decir en uno de los documentos que se trasmitieron recordando su biografía que era preciso para el gobernante lúcido valorar también la inspiración. Es obvio que no estamos ante una cuestión históricamente cancelada.

Con la inspiración, por algunos textos clásicos se abre el aire como forma en la naturaleza a una dimensión divina o universal. No sorprende  que en Platón aparezca también incorporado este “elemento” a su discurso, porque su filosofía se presenta como visión de conjunto o dialéctica, y siempre para superar la locura.

LOCURA, ARTE Y VINO

Recojo un significativo texto platónico: “…lo que por mi parte sé es que ningún ser vivo nace con la calidad y grado de inteligencia que le corresponde tener en su madurez; y en todo este tiempo en que aun no ha logrado su propia discreción, está todo él loco y gusta desacertadamente; y en cuanto llega a tenerse en pie, salta también sin orden ni concierto……este fue el principio de la música y de la gimnasia…..este mismo principio nos dio a los hombres el sentido del ritmo y la armonía y, entre los dioses nos lo había sugerido Apolo, las Musas y Dioniso….y por lo que respecta al vino, dice la versión de los otros que fue dado como venganza contra los hombres para que nos aloquemos, pero nosotros (afirmamos) que (el vino) se dio para todo lo contrario, para que adquiriésemos el pudor del alma y la salud y la fuerza del cuerpo. (Las Leyes II 672 b, d)

Advierto que el vino es un elemento central de la eucaristía en el rito católico. Platón ¿es un antecedente histórico que  puede servir para una lectura esencial del cristianismo?

SENTIDO DE LA HISTORIA.

Un importante sentido de la historia como investigación del pasado puede consistir en la posibilidad que nos ofrece de adquirir una luminosa perspectiva del presente para orientar nuestras decisiones al no poder desconocer el futuro en su estructura. Platón tampoco desconoce la forma histórica del tiempo, y esta conciencia le impulsará a ubicarse en el acontecer con un propósito de fecunda perduración. Aquí es donde figura el sentido de  su apuesta por la visión de conjunto, por la razón y por la filosofía. Aunque, cuando señalamos en el discurso platónico el protagonismo de la razón o la persecución de lo razonable, una lectura por ejemplo de su obra “Las Leyes”, podrá recordarnos que el sentido de toda su construcción con las ideas se ofrece como un templo que haga posible el amor. Todavía al llegar al libro IV  de Las Leyes podemos encontrar textos como el que recojo aquí: “Del mismo modo, el dios, que verdaderamente amaba a los hombres, puso al frente de nosotros un linaje mejor que el nuestro….que cuidó de nosotros…”, (Las leyes, IV, 712, e)

Como si fuera un eco, no es difícil que se acerque a la memoria un central tema del cristianismo cuando reza que tanto amó Dios al mundo que le envió a su único hijo. No deja de asómbrame esta evocadora comunicabilidad de los textos platónicos y del cristianismo que los incorpora.

ALTURA DEL MOMENTO Y ALTURA DEL TIEMPO

Sobre el tema de la historia, apuntó Ortega y Gasset la noción de “altura del tiempo” para señalar a cada generación la necesidad de alcanzarla. Pero tal vez convenga distinguir entre altura del momento y altura del tiempo. En España, esta distinción podría ser clarificadora para diferenciar las perspectivas de 1978 en el momento de la transición política, del consenso, y la que se precisa en este periodo nuevo, del diálogo, que se abre en el 2016.

Con el 78, en España se logró estar a la altura del momento. Se iniciaba el fin de una España hermética. Pero es a una nueva generación a la que le corresponde ya estar a la altura del tiempo. Pienso que este es el desafío que tiene ahora principalmente la corriente que se denomina Podemos. Aunque la nueva generación la formarán los que sepan estar a la altura del tiempo, sin que los referentes biológicos determinados por la fecha de nacimiento supongan ninguna garantía en esta página. Hablamos de afirmar una España abierta.

LA NO EXISTENCIA DE DIOS

La luz sea otra referencia privilegiada en la teoría platónica como cauce de su metafísica. Estamos ante un relato que vuelve a recordarnos el imaginario hebreo. Abro el ejemplar que tengo de la biblia y en el capítulo I de Génesis se ve cobra al principio un significado especial la aparición de la luz para superar el vacío de la tierra:

Y dijo Elohim “Haya luz”, y hubo luz. Vio Elohim que la luz era buena.

En la Biblia, la luz queda asociada en el proceso creativo al valor ético del bien. ¿No estamos aquí ante un discurso que puede evocar la dialéctica platónica? ¿No estamos también en el sendero que nos lleve más allá de la “existencia” y ser realidad auténtica?  ¿Podríamos encontrar en la naturaleza de la luz ese punto que se abre desde ella misma como existencia a lo que nosotros podríamos denominar infinito o Dios?

En tal contexto decir que Dios no existe, lejos de negar su realidad significaría su afirmación. ¿Fue este el sentido del supuesto ateismo de G. Bueno?

Me explico. Una tarde, en las entonces famosa tertulia de Los Manzanos de Gijón, le escuché a G. Bueno decir, mientras me miraba fijamente: “Dios no existe”. Pero me dejó claro por su expresión que no estaba diciendo algo simple. Creo que en el comentario anterior me aproximo a su intención.

¿No será la negación un modo de aproximación a la verdad?

Estas reflexiones toman forma después de que en un aula de fotografía se presentara cierta escala. Dejo el tema como otro objeto de estudio próximo para relacionarla con la luz.

Guillermo Menéndez de Llano Menéndez

 

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