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CREATIVIDAD-6  UN TEMA DE NUESTRO TIEMPO

ARTE COMO ATMÓSFERA

Platón trata al final de La República el tema del arte desde la perspectiva de la idea como realidad básica. Su discurso plantea una ruptura con las tradicionales formas educativas de Homero. Esta es la perspectiva de su argumento. Pero hay una idea en este Libro Décimo de la que me distancio: Platón utiliza el símil del espejo al referirse al dibujo como “ser en el espejo” para presentarlo como imagen imitativa. Sin embargo, entiendo yo el dibujo y en general  las artes como “ser espejos” más que como ”ser en el espejo”. Platón al buscar una ruptura con Homero, quedó atrapado por la forma artística del propio Homero y su carácter supuestamente imitativo. Este es su límite.

En nuestro planteamiento, no se rechaza la razón y admitimos el protagonismo de su movimiento al hacer filosofía, pero suponemos que el arte sin ser contrario a la razón, tiene su propio estado de realidad o autonomía como “ser espejo”. Se entendería el arte como “atmósfera de la razón” al desarrollar su propia lógica.

JUGAR A JUGAR

Platón habló de tomar la razón como fuente de inspiración. Para conocer el giro histórico que opera convendría recordar lo que por inspiración se había tenido. Pero antes  abordaré algún aspecto del discurso platónico como forma de juego.

Advierto que Platón juega con las ideas respetando las reglas que la razón marca. En este sentido, podría decir que sabe “utilizarlas” recordando un precepto que G. Bueno hizo llegar a sus alumnos entre los que me contaba. Aunque G. Bueno nunca quiso convertir la filosofía en un juego, lo cierto es que sabía jugar con las ideas –utilizarlas- con una agilidad sobresaliente. De aquí que algunos de sus alumnos lo hayan considerado en ocasiones un “mutante”. En este sentido, no tenía una distancia tan marcada con el espíritu orteguiano cuando quería Ortega quitarle al pensamiento su carácter plúmbeo y darle las alas que precisaba en su circunstancia para entrar en la modernidad. Ortega apelaba al carácter lúdico del pensamiento queriendo evitar que las ideas se convirtieran en creencias como fuente de un dogmático inmovilismo.

La relación que establezco entre G. Bueno y Ortega es puntual. ¿No llegó Bueno a recomendar que en el discurso filosófico  no apareciese el término “vida”? ¿No marcaba así G. Bueno una clara distancia con Ortega? ¿No lo eran sus propios tiempos?  Es una cuestión que podrán señalar los que estudien su materialismo filosófico. Aunque no olvido que en unas palabras que pronunció después de una cena dijo: “Estaré con vosotros hasta que me muera”. No era aquello filosofía, pero sí su poesía.

De Bueno recuerdo la preferencia que en sus cursos señaló por Platón frente a Aristóteles y la escolástica. ¿No se “escaqueaba” Bueno en sus lecciones de la referencia a la escolástica aristotélico tomista que era el marco señalado por el nacional catolicismo que le tocó vivir, aunque no lo compartiera? ¿No es precisamente este querer librase de la tradición escolástica lo que buscaba Ortega en su última obra sobre la idea de principio en Leibniz? Otro punto este de unión entre Bueno y Ortega, aunque Spinoza vuelva a marcar sus bifurcaciones.

El tema del juego por mi parte lo he tocado ya varias veces, aunque no estoy seguro de haber sido siempre bien comprendido como cuando llego a hablar de “jugar a jugar” con la intención de formular metafóricamente una estrategia de la conducta humana inteligente ya sea política o filosófica. Ahora, estamos con la perspectiva del Dinamorfismo Filosófico.

Pero en Platón el razonamiento no es contrario a la fabulación y apela a ella para hacerse pedagógicamente eficaz. Son momentos en los que la inteligencia de Platón parece desdoblarse con la máscara de otro personaje. El final de su obra La República es un magistral ejemplo de este recurso a la vez que trata el tema de la necesidad, de la libertad, de la responsabilidad y de la esperanza para recomendar el cultivo de la filosofía como garantía de éxito. Con ella el ser humano pueda alcanzar su propia vida y ser feliz:

“Así un hombre, que cada vez que volviese a este mundo, se aplicase constantemente a la sana filosofía…..sería muy probablemente….no solo feliz en la tierra, sino también en su viaje a este mundo…”

En su obra La República fueron también apareciendo con insistencia los términos justicia y virtud. También se apeló a la solidaridad. Habló de libertad, de responsabilidad y de realidad hasta considerar la filosofía como medicina del alma por lo que llega a hablar de filosofía sana para distanciarse de lo insano.

El concepto de creación sigue latiendo como tema subterráneo en las disquisiciones que vamos haciendo. Creación e inspiración son términos históricamente enlazados.

INSPIRACIÓN

Recordemos que Apolo tuvo en Grecia bajo su invocación a la poesía y a la inspiración profética, como dos mundos próximos, en no menor relación que con la denominada poética de Dioniso, el Dios de la embriaguez, de la pasión frenética, de la catarsis colectiva, aunque eran las Musas, las diosas tutelares de la poesía, las que recibían las llamadas simbólicas de los poetas griegos. El poeta era considerado un individuo carismático y su instrumento más significativo era el canto, la palabra cantada. En Grecia fue el tracio Orfeo el símbolo del canto.

Será en Hesíodo cuando aparezca por primera vez la noción de inspiración en relación con la poesía. Consistiría en un soplo exterior que infunde al que lo recibe cierta potencia interna. En Homero ya los dioses insuflaban el coraje y hasta el pensamiento. En Demócrito también aparece el sagrado soplo que el alma del poeta recibe quedando habitado por el dios, en un estado de especial entusiasmo provocando al máximo su capacidad creadora.

No estamos con la creatividad ante un tema que podamos cancelar sin consideración. Continuará.

Por Guillermo Menéndez de Llano Menéndez

Jefe del Departamento de Arte y Filosofía

en Asociación de las Artes Visuales de  Asturias

es Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación

 

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